Los estudiantes no tienen paciencia.

Siempre se ha dicho que una de las principales cualidades que debe tener todo “buen” profesor es la paciencia. Cada vez que pregunto a mis estudiantes que esperan o que le piden a un profesor, además de la formación, la palabra paciencia es de las más demandas. ¿Quién no ha escuchado nunca de boca de sus estudiantes que tenga paciencia? 
    Y los profesores, por supuesto, la tenemos. En mi vida diaria no soy demasiado paciente, pero en el aula tengo más paciencia que el santo Job
    Nuestros estudiantes nos piden que tengamos paciencia, pero, ¿ellos la tienen? Pues NO, no tienen paciencia, esperan resultados inmediatos, esperan poder comunicarse rápidamente, sobre todo, los que se encuentran en situación de inmersión lingüística. Cuantos de nuestros alumnos son muy buenos con la gramática, realizan correctamente los ejercicios, sobre todo los menos comunicativos, (los rellena huecos, los de relacionar con flechas, los de conjugar verbos), pero son incapaces de hablar, de comunicarse, de mantener una conversación más allá del uso de monosílabos. Y cuando intentas trabajar con ejercicios donde la expresión oral es primordial, estos alumnos empiezan a desaparecer en su silla, no son capaces de abrir la boca.
    Muchos estudiantes, en una primera o segunda clase te preguntan que cuándo van a poder hablar o que cuándo van a poder participar en una conversación con nativos. Normalmente no suelo responderles con la verdad, ( mucho trabajo y tiempo), sino que me limito a animarles, motivarles y decirles que necesitan un poco de tiempo y trabajo.
    Pero seamos sinceros, pocos son los alumnos que tienen paciencia, la mayoría de ellos con largas jornadas laborales e hijos, apenas tienen tiempo para la clase de español, así que como les voy a pedir que hagan deberes. Sería muy utópico por mi parte. Ellos esperan que el trabajo del aula sea suficiente para poder hablar con nativos y comunicarse sin demasiadas dificultades.
   ¿Qué hacemos con esta perspectiva de nuestros alumnos? Creo que debemos replantearnos las clases, si el único trabajo con la lengua se produce durante la clase, entonces deberemos adaptar la clase no solo a los objetivos didácticos, sino a sus necesidades lingüísticas, además de cultivar la paciencia del estudiante. 
    ¿Cómo? Pues poco a poco, introduciendo muchas actividades de expresión y compresión oral, en cualquier momento, y en todas las clases, y a veces, sin que los alumnos sean conscientes de ello. Lo primero que tenemos que hacer es dar a estudiante confianza y motivarlo, y para ello suelo llevar a la clase vídeos de un nivel más bajo, con una menor dificultad, para que les resulten muy fáciles, para que se den cuentan de que sí tienen destreza auditiva, así ya he puesto una semillita, que en cada nueva clase tengo que ir regando. En la siguiente clase puedo seguir utilizando otro vídeo de menor dificultad o si veo que el estudiante está con fuerza ya puedo empezar a introducir audios con mayor dificultad o que correspondan a su nivel, pero con sin precipitarme y con muchaaaa paciencia.
Algunos enlaces a webs o plataformas que uso son:
La web Ver Taal, en concreto los audios de las noticias   o su apartado de cultura.
En YouTube uso el canal de la editorial Difusión ELE. 
En concreto me gustan los vídeos que complementan el manual Bitácora, pero que los puedes utilizar sin él
Y todos sabemos que aprender una lengua es un largo proceso, y como dice el refrán, “A camino largo, paso corto”.
camino largoImagen de Mario Martí en Flickr.com.