¿Miedo a dar clases a los adolescentes?

Dar clase a adolescentes no es fácil, quizás es uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos los docentes. Generalmente imparto clases para adultos, pero a veces tengo la oportunidad de trabajar con grupos de adolescentes, y en esta ocasión eran americanos de entre 15 y 18 años que venían a España con el programa de She Herencia

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Al preparar las clases tenía mis temores y cierta preocupación para lograr “engancharles” a mis clases.

No importa la experiencia que tengas dando clases, porque a pesar de las mil batallas que he librado y de la cantidad de horas que he impartido, siempre que empiezo con un nuevo grupo tengo un cierto cosquilleo en el estómago, no tanto como hace unos años, pero esos nervios me hacen sentirme viva y notar que aún matengo la pasión por la enseñanza de español.

Bueno, a lo que íbamos, si te dicen que tienes que dar clases a 18 adolescentes americanos que no se conocen entre ellos y que tienen un nivel muy bajito, pufff, pues no nos vamos a engañar, lo que me preocupa es tener a 18 estudiantes en clase, no el nivel.

Me agobia cómo mantenerles atentos, que me escuchen, que estén motivados y que quieran aprender, y, seamos sinceros, es lo más difícil de nuestra profesión. Admiro a los profes que todos los días tienen que “lidiar” con más de 25 fieras en clase. Pero comparto algunos de mis trucos:

 

 

Con estas claves suelo enfrentarme a mis cursos intensivos de una semana, hay muchas más como motivales, hacerles sentirse el centro de atención, darles su espacio, etc.

Para llevar todo esto a cabo además de revisar aspectos gramaticales y léxicos, intento proponerles actividades que logren captar su atención y una de ellas es el concurso de fotografía que me propuso mi amiga Bea. Primero los divido en grupos de tres, cada día tras las clases mientras realizan la visita por Madrid tienen que hacer tres fotos:

  1. De un monumento: fuente, plaza, estatua, puente. Con ello ya estamos revisando el vocabulario de la ciudad
  2. De una comida que hayan tomado. Además durante la proyección de la foto tienen que explicar qué es, qué ingredientes tiene, de dónde es típico y dónde lo han comido. Para ello van a tener que preguntar al camarero, por lo que logro que interactúen dentro de un espacio real como es un restaurante o bar. Ya no se van a limitar a pedir comida y pagarla.
  3. De algo distinto. Esto quizás es lo más llamativo, pues deben hacer fotos a cosas o lugares que les llamen la atención y a veces me sorprenden muchísimo. Además luego deben intentar explicarlo, aunque generalmente no son capaces ellos solos y debemos implicar al resto de la clase.

Resumiendo, cada día deben enviarme tres fotos cada grupo y el viernes a última hora proyecto todas las imágenes y debemos votarlas entre todos, y claro el sistema de votación es un poco distinto como podéis ver en las fotos. Además lo más interesante es que se hacen preguntas entre ellos tipo: ¿Dónde era eso? ¿Cuándo hiciste esa foto? ¿Qué es eso? ¿Comiste eso?

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Por supuesto que reciben un premio y se van muy contentos con sus fotos. Al final con el pretexto del concurso logro implicarles en las clases, usamos sus imágenes, comparten sus experiencias, se comunican entre ellos y se desvelan muchas peculiaridades de cada uno que de otra manera sería imposible.

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                           ¡Gracias chicos, fue una semana estupenda!

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